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EEUU / La energía hace repuntar la inflación en diciembre

Publicado el 14/01/2021

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La inflación asciende en 0,2 p.p., hasta el 1,4% interanual en diciembre, debido, principalmente, al repunte en los precios de la energía. En contraste, la inflación subyacente se mantiene sin cambios en el 1,6%, con una nueva desaceleración en los precios de los servicios contrarrestado por los precios de los bienes. El continuo deterioro sanitario sugiere que la tendencia de estabilidad en la inflación subyacente se extenderá en los próximos meses, si bien sorpresas al alza no pueden ser descartadas por efectos transitorios (como el posible ajuste de los pesos de los componentes en enero y efectos de base positivos en la primavera) y por el eventual repunte en la demanda que significará una política fiscal más expansiva y el gradual proceso de vacunación. Esta señal ya se percibe en las expectativas de inflación en los mercados

 

La inflación general asciende en 0,2 p.p. en diciembre hasta el 1,4% a/a, ligeramente superior a las expectativas del mercado (1,3%) y después de dos meses en el que se mantenía sin cambios en el 1,2%. En promedio, el IPC creció en 1,2% durante el año 2020, el menor registro desde el 2015 y 0,6 p.p. inferior al 2019. Ajustados por efectos estacionales, el IPC aumentó un 0,4% mensual, el mayor avance desde el verano, cuando la reapertura de la economía y el repunte de la demanda presionaban los precios al alza.

El incremento se debió a una subida de precios de los componentes volátiles, que se reflejó, principalmente, en una moderación en el ritmo de caída interanual en los precios de la energía (-7,0% desde -9,4% en noviembre). El comportamiento acusa la tendencia alcista en los precios del petróleo desde noviembre (el precio del combustible creció un 10% mensual en diciembre), por el acuerdo de los países productores de mantener sin cambios su política de recortes en la oferta. Por su parte, los precios de los alimentos registran una nueva aceleración (+0,4% mensual, el mayor avance desde junio), dado el repunte en la demanda en supermercados debido a la reimposición de restricciones a la movilidad y a la socialización.

Excluyendo estas partidas, la inflación subyacente se mantiene sin cambios en el 1,6% por tercer mes consecutivo. De acuerdo al desglose, los precios de los rubros del sector servicios (excluyendo energía) se desaceleraron desde 1,7% hasta 1,6% en diciembre, mínimos desde mediados del 2011, y principalmente debido a una nueva caída en los precios de los servicios médicos, de transporte y de billetes aéreos. Asimismo, los precios de los alquileres de vivienda también se desaceleran. En contraste, los precios de los bienes industriales repuntan por sexto mes consecutivo, hasta el 1,7%, el mayor ritmo desde principios del 2012, con nuevos avances en los precios de los vehículos, del vestido y el calzado.

En balance, el modesto incremento en la inflación a finales de año acusa el repunte en los precios de los componentes más volátiles, principalmente de la energía, debido a las variaciones en la cotización del precio del petróleo en los mercados internacionales. En contraste, la inflación subyacente, que refleja más de cerca el estado del mercado doméstico, mantiene su estabilidad, contenida principalmente por la debilidad de la demanda en el sector servicios, a raíz del drástico deterioro de la emergencia sanitaria y la reimposición de restricciones al movimiento, con la primera caída en el número de empleados desde abril.

Las perspectivas para la inflación en el corto plazo mantienen un sesgo al alza. Por un lado, la inflación en enero pudiera registrar un incremento por el posible ajuste en los pesos de los componentes: de acuerdo a estimaciones del FMI, la inflación ajustada podría ser en torno al 0,6 p.p. superior que la publicada, dado el mayor peso actual de los componentes que han visto subidas en los precios (como los alimentos). Asimismo, efectos de base al alza, que reflejan la abrupta caída en los precios durante el confinamiento de marzo-abril del 2020, harán repuntar la inflación momentáneamente durante los meses de la primavera. En sentido opuesto, la intensificación de la crisis sanitaria, con nuevos récords en el número de contagios, hospitalizaciones y muertes, sugiere que la tendencia anémica en la demanda pudiera extenderse a los primeros meses del nuevo año, por lo menos hasta que el gradual proceso de vacunación alcance un mayor progreso. En conjunto, esperamos que los efectos al alza dominen y que generen un incremento moderado en la inflación en los próximos meses. No obstante, esperamos que este comportamiento no afecte a las decisiones de política monetaria de la Fed: una retirada de los estímulos requeriría un período extenso y sostenido con la inflación superior al 2%, escenario que seguimos asignándole una probabilidad baja.

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