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EEUU / La economía repunta en junio, pero parece frenarse en julio

Publicado el 16/07/2020

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El proceso de reapertura económica se transmite en un fuerte repunte en la actividad económica en junio: la producción manufacturera sube un 7% y el comercio minorista un 8%, lo que confirma la extensión de la recuperación a los diferentes sectores. A pesar del rebote, el nivel de actividad es consistente con una caída sin precedentes del PIB en el 2T20, al tiempo que el reciente repunte en el contagio empieza a dar señales de frenos en la actividad en julio.

Consistente con las señales positivas en las encuestas empresariales, los datos ‘reales' de junio revelan un fuerte rebote en la actividad industrial en EEUU, que se beneficia del levantamiento de las restricciones a la producción y del gradual proceso de restablecimiento de las cadenas de producción global y en el suministro de insumos a las fábricas. En este sentido, el índice de producción industrial se expandió un 5,4% en junio, la subida más intensa desde que existen datos (1960), y después de crecer apenas un 1,4% en mayo. El repunte implicó una subida en el uso de la capacidad instalada de 3,5 pp, hasta 68,6%. A pesar de la mejora, el nivel de actividad industrial se encuentra un 10,8% por debajo de junio 2019. En términos trimestrales, la producción retrocedió un 13% en el 2T20, de lejos, el peor trimestre en la serie.

Entre sectores, la mayor parte del repunte se concentró en la producción manufacturera, la de mayor peso en el índice: avanzó un 7,4% en junio, principalmente impulsado por un rebote del 105% en la producción de vehículos, después de que creciera un 120% en mayo. Asimismo, la recuperación se extendió a la producción de otros bienes duraderos (+10,2%), con la producción de maquinaria ascendiendo un 6,4%, después de colapsar en 20% desde febrero (no transmite buenas sensaciones para el dato de inversión en equipo del 2T). Los bienes no duraderos, incluyendo vestimenta, alimenticios y de plástico, aumentaron un 3,4%. La excepción fue, una vez más, el sector de industrias extractivas, que ya acumula un descenso del 18% desde el inicio de la crisis.

Por su parte, las ventas minoristas también se mantuvieron en la senda de fuerte crecimiento en junio (+7,5%, el ritmo más elevado después del 18,2% en mayo). En tasa interanual, este indicador adelantado del consumo está ya en positivo (+1,1%) y ha recuperado casi la totalidad del terreno perdido durante los meses de confinamiento (-0,6% respecto al nivel de febrero). Las ventas de automóviles (8,7%) y, en especial, en las estaciones de servicios (15,3%), los restaurantes (20,0%) y la vestimenta (105,1%) repuntaron con fuerza en junio, apoyadas por la demanda embalsada durante marzo y abril. Las únicas excepciones fueron las ventas online y las ventas de alimentos, que retroceden modestamente luego del marcado avance en los meses anteriores. En balance, las ventas minoristas cayeron en 7,5% en el 2T20.

Respecto a la información más reciente, los indicadores adelantados y de alta frecuencia arrojan signos de frenos a inicios del 3T20, lo que refleja, en gran medida, la reimposición de algunas restricciones a la movilidad en ciertos estados donde ha aumentado el ritmo de contagio. En primer lugar, la publicación del Beige Book por la Fed, que recoge información hasta el 6 de julio, señala un aumento en la incertidumbre sobre la recuperación en ciertos distritos, en particular por las dificultades en la reincorporación laboral derivadas de la intensificación de la crisis sanitaria. Para el sector del comercio, el ritmo de crecimiento tanto en las reservas de restaurantes, de acuerdo a Open Table, como en las ventas en los grandes almacenes, de acuerdo al indicador de transacciones bancarias provisto por Facteus, se ha ralentizado en julio. No obstante, el efecto negativo del reciente repunte en el contagio parece, de momento, no haber afectado a la industria.

En conjunto, los indicadores apuntan a una caída trimestral del PIB próxima al 10% para el 2T20, lo que representaría el peor trimestre en la serie y un marcado deterioro respecto al -1,3% en el 1T20. El promedio trimestral incluye lo que fue la primera fase de la recuperación (mayo-junio), que parece haber ocurrido a un ritmo más intenso que lo esperado hace apenas unos meses, pero también el colapso de abril. Es de esperar que el repunte se consolide en los próximos meses, si bien en ritmos más moderados. El principal riesgo es la situación sanitaria, de la que dependen también otros factores de riesgo, como el posible precipicio fiscal a finales de julio, la recuperación a escala mundial e, incluso, el resultado de las elecciones presidenciales de noviembre.

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