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EEUU / Histórica caída del PIB en el 2T20 por Covid-19

Publicado el 31/07/2020

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La crisis del Covid-19 provoca una contracción en el PIB del 33%, en términos anualizados, de lejos, el peor registro en la serie histórica. El desglose releva una caída intensa de la demanda interna y de las exportaciones, atenuado por el desplome en las importaciones. La liberación de las restricciones ha dado lugar a un rebote en la actividad en mayo-junio, si bien los datos de alta frecuencia apuntan a una ralentización en la recuperación a inicios del 3T20. Un factor clave para el segundo semestre será la extensión de los estímulos fiscales, que, de momento, se encuentra bloqueada en Washington.

El estallido de la crisis del coronavirus Covid-19 genera la caída trimestral más intensa en la economía estadounidense. El PIB se contrae a una tasa trimestral anualizada del 32,9% en el 2T20, lo que sitúa a la primera economía del mundo en recesión técnica, dada la caída del 5% registrada en el 1T20. La contracción de abril-junio, sin embargo, fue menor que lo esperado por el mercado (34,1% de acuerdo a Reuters), al tiempo que los indicadores mensuales ponen en evidencia un repunte en la actividad a partir de mayo, cuando se inició el levantamiento de las restricciones al movimiento. De esta manera, Covid-19 produce la recesión económica de mayor escala en EEUU, pero también la de menor duración desde que existen datos.

Por componentes, se observa un intenso descenso de la demanda interna (-31,9% trimestral anualizado) que, en gran medida, acusa el impacto de las medidas de distanciamiento social impuestas en marzo y abril para controlar la propagación del virus. En primer lugar, destaca la caída del consumo privado (-34,6%), la segunda contracción en el gasto real de los hogares en los últimos diez años, después de retroceder en 6,9% en el 1T20. Las restricciones del confinamiento afectaron en mayor escala a las compras de bienes no duraderos y de servicios, que se desplomaron en marzo y abril, de acuerdo a la evolución mensual de las ventas minoristas. El proceso de reapertura ha incidido en un repunte en estas compras desde mayo, con el nivel de las ventas minoristas recuperando gran parte del terreno perdido durante los primeros meses de la crisis. En gran medida, este repunte ha sido impulsado por las políticas de apoyo fiscal, que han incluido desde transferencias directas a los hogares, hasta suplementos en el subsidio por desempleo, y que formaron parte de los paquetes fiscales aprobados por el Congreso, hasta ahora del orden del 13% del PIB. Los estímulos fiscales han compensado el impacto del descalabro en el mercado laboral (desde el inicio de la crisis, el empleo ha caído un 10%), y ha permito que la renta real disponible de los hogares haya registrado un ascenso de 45% trimestral anualizado en el 2T20.

En cuanto a la inversión residencial, tanto la demanda como la oferta de vivienda se vieron también afectadas por la paralización de la actividad, lo que se reflejó en una caída del 38,7% en la inversión del sector, después de que este componente del PIB sorprendiera positivamente en el 1T20 (al crecer en 19%). La contracción trimestral, sin embargo, parece haber ocurrido principalmente en abril, cuando el número de viviendas iniciadas colapsó en un 27% mensual, después de haber caído en 19% en marzo. Desde entonces, este indicador ha repuntado en 26%, si bien aún se mantiene 4% inferior al nivel del mismo periodo del año anterior. La evolución del sector residencial estará sujeta a la situación de la pandemia, en cuanto a la disponibilidad de recursos, y al mercado laboral, en cuanto a la demanda, si bien lo favorable de las condiciones crediticias (los tipos de interés a 30 han descendido a mínimos históricos) y lo ya limitado del stock de viviendas disponible apuntan a una recuperación en el medio plazo.

Por su parte, la inversión en bienes de equipo registra una nueva caída, del 37,7%, el quinto trimestre consecutivo en números rojos, lo que acusa, principalmente, la mayor incertidumbre de los agentes producto de la pandemia y la abundante capacidad industrial que quedo desocupada durante la hibernación económica, lo que ha hecho menos necesario las compras de capital fijo. El repunte en los pedidos de bienes de capital subyacente en junio (3% mensual) sugiere cierta mejora en la inversión a finales del 2T20, sin embargo, las perspectivas siguen siendo negativas, dada la situación de la pandemia y la incertidumbre sobre las tensiones comerciales con China y sobre las elecciones presidenciales de noviembre.

En cuanto a los flujos comerciales, su contribución al crecimiento se mantiene positiva en el 2T20: 0,7 p.p. después de sumar 1,1 p.p. al crecimiento del primer trimestre. El comportamiento se explica por el fuerte colapso de las importaciones (-53,4%), dada las restricciones en las cadenas de producción mundial. Este efecto también se replicó en una marcada desacumulación de inventarios por las empresas, que pasan a restar 4 p.p. al crecimiento del 2T20. Por su parte, las exportaciones también sufrieron un histórico descenso (-64,1%), principalmente debido a las menores ventas al exterior de servicios, que acusan la paralización del comercio internacional durante el proceso de globalización de la pandemia.

En balance, las cuentas nacionales ponen sobre la mesa el fuerte impacto que significó el shock pandémico en la primera economía del mundo, caracterizado por un colapso total en la actividad y en todos los componentes del PIB. En tan solo un par de meses, el estallido y propagación del virus interrumpió lo que había sido el período más extenso de expansión económica en EEUU. Es importante resaltar, sin embargo, que la contracción del PIB en el 2T20 incluye, por un lado, el colapso de abril y el efecto negativo base de marzo, pero también, por el otro, lo que fue la primera fase de la recuperación (mayo-junio), que parece haber ocurrido a un ritmo más intenso que lo esperado inicialmente. Es de esperar que el repunte se consolide en los próximos meses, si bien a ritmos más moderados. De hecho, los indicadores de alta frecuencia apuntan a una ralentización en la recuperación a inicios del 3T20. El principal riesgo es, indudablemente, la situación sanitaria, de la que dependen también otros factores de riesgo, como las políticas implementadas para contener la pandemia e, incluso, el resultado de las elecciones presidenciales de noviembre.

Un factor clave en cuanto a las perspectivas de la recuperación es la continuación de los estímulos fiscales puestos en marcha desde el estallido de la crisis, que ha sido fundamental en minimizar el impacto del descalabro laboral en la renta disponible de los hogares. A pesar de lo crucial que resulta para la recuperación, el nuevo paquete fiscal sigue bloqueado en Washington por las discrepancias entre los republicanos y los demócratas, tanto en cuanto a su tamaño (entre 1 y 3 billones de USD) como en las medidas propuestas. Cabe destacar que el programa que amplió los beneficios de subsidio por desempleo en 600 USD semanales, del cuál se benefician más de 25 millones de desempleados, expirará a finales del mes de julio, lo que, de suspenderse definitivamente, podría representar un shock significativo en el consumo privado. Esperamos que, al menos, se alcance un pacto para ampliarlo, pero con una rebaja, para reducir su coste y su efecto desincentivador en la búsqueda de trabajo. De hecho, la propuesta republicana incluye una reducción de 2/3 en el subsidio hasta septiembre, y, posteriormente, limitar el beneficio hasta el 70% del salario antes de la crisis. Del lado positivo, el plan incluye una nueva ronda de cheques a las familias (de 1.200 USD por adulto) y apoyo financiero a las empresas más impactadas por la crisis.

Asumiendo que el Congreso apruebe una extensión del paquete fiscal, y que el reciente repunte de los contagios no resulte en una reimposición de medidas extremas de confinamiento, estimamos que el PIB se expanda en torno al 15% en el 3T20 y en 10% en el 4T20. En balance, dicha trayectoria es consistente con una caída del PIB superior al 5% en el conjunto del año. Sin lugar a dudas, siguen dominando los riesgos a la baja en estas previsiones.

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