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EEUU / Fuerte deterioro de las expectativas en el sector manufacturero a finales de 2018

Publicado el 04/01/2019

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El ISM manufacturero cae a mínimos de dos años, perjudicado por la apreciación acumulada por el dólar, el descenso en la demanda global y la incertidumbre por la guerra comercial EEUU-China. Aunque no conviene sobre reaccionar a un dato mensual, se trata de la primera señal relevante de enfriamiento para el conjunto de la economía.

El ISM manufacturero se moderó en diciembre (54,1 vs 59,3) con fuerza (la mayor caída en más de diez años) y de forma generalizada entre las principales partidas que componen el índice (todas descendieron). El nivel actual de la encuesta es consistente con un crecimiento del PIB en torno al 3,4% anualizado en el 4T18, aún optimista respecto a nuestras previsiones de un enfriamiento hasta ritmos cercanos al 2,5%.

La mayor parte del deterioro de las expectativas se concentró en la partida de pedidos, que registró la segunda mayor caída mensual en el ciclo actual (51,1 vs 62,1) y se situó en mínimos desde agosto de 2016. Teniendo en cuenta que esta partida actúa como indicador adelantado de la propia encuesta, ese fuerte deterioro sugiere que este menor optimismo se extenderá a principios de 2019. En cualquier caso, todas las partidas que forman el ISM disminuyeron en diciembre, a excepción de la leve mejoría en los pedidos de exportaciones (ver tabla). Destacar también el descenso en los precios de producción (partida adicional que no se utiliza para el cálculo del índice ISM), que permaneció en niveles por encima de 70 durante el resto del año y, ahora, se ha situado en mínimos desde junio de 2017, reflejando el descenso en el precio del petróleo y en los metales industriales.

Entre sectores, 6 de las 18 industrias consideradas recogen un deterioro de la actividad respecto al mes de noviembre, donde destacarían las de fabricación de productos metálicos, afectadas por la incertidumbre ante las tensiones comerciales con China, y la petrolífera, perjudicada por el desplome del precio del crudo desde octubre (-40% acumulado).

El deterioro de las expectativas en diciembre supone la primera señal relevante de enfriamiento del conjunto de la economía de los últimos meses. Por el momento, la fuerte caída mensual no debe interpretarse de forma demasiado negativa, teniendo en cuenta que los niveles anteriores de la encuesta (en torno a 60 durante la mayor parte del año), estaban sobreestimando el momento real por el que atravesaba el sector. Cabe señalar que el dato se encuentra en línea con el descenso en las encuestas regionales y con el deterioro en los pedidos de bienes duraderos, así como con la tendencia global de enfriamiento del sector manufacturero, afectado por el deterioro de la demanda global y por las consecuencias negativas de las tensiones comerciales entre EEUU y China.

A la espera de conocer más indicadores reales que confirmen esta incipiente señal de enfriamiento, es pronto para encender alarmas de fin de ciclo (por ejemplo, la encuesta de empleo privado ADP sorprendió positivamente) y mantenemos nuestro escenario de enfriamiento gradual del conjunto de la economía. Sin embargo, el deterioro se produce en un momento de mucho nerviosismo y de dudas sobre el momento por el que atraviesa la economía, de tal manera que la reacción del mercado ha sido de caídas adicionales en bolsa (al menos, tras conocerse el dato) y de compras de deuda, de tal manera que comienza, incluso, a cotizarse bajadas de tipos por parte de la Fed a lo largo de este año (probabilidad del 50% de una bajada en el tipo de referencia en 2019).

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