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EEUU / El sector industrial se debilita por el desplome en la producción de vehículos

Publicado el 18/02/2019

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La caída desde máximos en la producción de automóviles explica gran parte del deterioro de la producción industrial en enero, si bien, por ahora, la señal de las encuestas del sector es más consistente con un enfriamiento que con un deterioro preocupante.

La producción industrial cayó con fuerza en enero (-0,6%), tras haber venido creciendo a ritmos del 0,4% mensual en media durante la segunda mitad del año pasado. El deterioro de comienzos de año se concentró en la industria de mayor peso: la actividad manufacturera retrocedió un 0,9%, entre los peores registros de esta expansión, principalmente, debido al desplome en la producción de vehículos
(-8,8%, el peor registro desde 2009). El ensamblaje de vehículos se situó en máximos desde 2016 en el mes de diciembre y es posible que ahora se haya ajustado a la baja. En cualquier caso, el deterioro en la producción de bienes duraderos fue bastante generalizado: excluyendo vehículos, cayó un 0,2% en enero.

La producción en el resto de sectores aumentó muy levemente y no compensó el deterioro en manufacturas. La industria extractiva apenas creció un 0,1% en enero, posiblemente como ajuste a la baja tras el fuerte crecimiento de la segunda mitad del año pasado (1,1% en media mensual); mientras que la producción y provisión de energía y agua (utilities) creció un 0,4% tras caer un 6,9% en diciembre.

La caída en la producción supone también un menor uso de la capacidad instalada para el conjunto del sector industrial (-0,6 p.p. hasta 78,22%), que permanece alejada de su media de largo plazo (en torno al 80%), donde el sector de utilities es el que está operando con más recursos ociosos (75,41% vs 86,0% de largo plazo); mientras que el sector extractivo está operando cerca de su máxima capacidad (94,8% vs 87,1%), lo que refleja el actual boom en el sector.

En principio, es pronto para ser demasiado negativo con un dato que, en gran medida, parece explicarse por un ajuste en determinadas partidas relevantes, como es la producción de vehículos. Por el momento, las perspectivas siguen siendo favorables: el ISM manufacturero se mantiene en niveles expansivos e, incluso, repuntó de forma inesperada en enero (56,5), mientras que la primera encuesta regional disponible de febrero (Fed de NY) también aumentó, en ambos casos, con una lectura positiva en la partida de pedidos. Habrá que esperar a los próximos meses para saber si el deterioro se debió más a un ajuste puntual o si la guerra comercial y la debilidad de la demanda global están pasando factura al sector en EEUU, como ya se observa en el ámbito global.

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