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EEUU / El menor optimismo empresarial se va contagiando a los sectores no manufactureros

Publicado el 05/12/2019

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El ISM no manufacturero desciende en noviembre y, aunque está teniendo un comportamiento muy volátil en los últimos meses, mantiene una clara tendencia de deterioro, contagiado, de forma indirecta, por los efectos de la guerra comercial EEUU-China.

 

La encuesta ISM para sectores no manufactureros descendió levemente en noviembre (53,9 vs 54,7), pero permaneció en niveles expansivos, consistentes con un crecimiento para el conjunto de la economía de en torno al 1,9% anualizado en el corto plazo, similar a nuestras previsiones de crecimiento para el 4T19.

La lectura del dato es algo más favorable entre partidas: el deterioro de las expectativas se concentró en actividad (51,6 vs 57,0), mientras que mejoraron tanto pedidos (57,1 vs 55,6) como empleo (55,5 vs 53,7). Entre sectores, solo 5 de los 18 considerados recogen un deterioro respecto al mes de octubre: entre estos, destacan el sector agrícola, el de comercio mayorista y el de construcción. Sorprende especialmente en los dos últimos casos, teniendo en cuenta el buen momento que atraviesan los indicadores de consumo y de inversión residencial.

En balance, parece que el deterioro de las expectativas en el sector manufacturero se está contagiando, de forma muy gradual, hacia el resto de la economía. De hecho, los comentarios de los propios directores de compra no manufactureros aluden a los mismos factores negativos que los manufactureros: debilidad de la demanda global, asociada a los efectos de la guerra comercial EEUU-China. Por el momento, este menor optimismo no es preocupante, dado que los niveles de ambas encuestas siguen anticipando un crecimiento del PIB a ritmos del 1,5%-1,9% en el último tramo del año.

De forma paralela, la encuesta ADP de empleo privado recoge una creación de empleo mucho menor de lo esperado: 67.000 empleos, la mitad de lo esperado por el mercado y del ritmo medio de meses anteriores. El dato ha sorprendido de forma negativa, ya que no existen factores exógenos o puntuales que hayan podido afectar al dato. Teniendo en cuenta que la confianza de las familias permanece cerca de máximos y que otros indicadores del mercado laboral, como las peticiones de subsidios por desempleo, mantienen una señal positiva, el deterioro del ADP parece responder de la propia erraticidad de la serie.

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