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EEUU / El déficit comercial podría haber tocado suelo, pero preocupa la debilidad de las importaciones

Publicado el 28/03/2019

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El déficit comercial desciende desde máximos en el ciclo; si bien la distorsión que está provocando la guerra comercial con China complica la lectura y habrá que esperar a los próximos meses para conocer el verdadero momento por el que atraviesa el sector. La debilidad de las importaciones, sobre todo, de bienes de capital, cuestiona la fortaleza de la demanda interna.

El déficit comercial se está mostrando especialmente errático en los últimos meses, distorsionado por la guerra comercial con China y, en menor medida, por el cierre de la administración. El déficit volvió a reducirse con fuerza en enero (-14,6%), después de haber aumentando de forma exagerada en el mes anterior (+18,5%, donde el déficit se situó en máximos del ciclo expansivo). En balance, si se toman medias para suavizar esa erraticidad de la serie, el déficit se ha moderado hasta 53.900 millones de dólares en media de noviembre-enero, frente a 59.900 de octubre-diciembre. Por tanto, al menos, se puede hablar de estabilización y de que el deterioro externo no se ha profundizado (ver gráfico).

Las importaciones están teniendo un comportamiento especialmente volátil (-2,6% en enero frente a +2,1% en diciembre y -2,8% en noviembre), sin duda, afectadas por las decisiones en materia arancelaria sobre las compras procedentes de China: existía la amenaza de aumentar los aranceles a partir del 1 de enero y eso ha distorsionado los últimos registros. Por el lado de las exportaciones, crecieron un 0,9% en enero, lo que supone una reactivación significativa frente al deterioro de finales de 2018 (-2,5% acumulado entre octubre-diciembre).

En cuanto a la balanza bilateral con China, el desequilibrio entre ambos países sigue ampliándose, si bien a un menor ritmo. En cualquier caso, las exportaciones hacia el gigante asiático están cayendo a ritmos en torno al 30% anual, muy superior al ritmo de caída de las importaciones (-9,9% en enero). En el lado positivo, el buen tono de las negociaciones desde comienzos de año ha permitido, por ejemplo, que se recuperen las exportaciones agrícolas, sobre todo, de soja (+300% mensual).

En términos reales, la lectura es similar: el déficit descendió un 8,6% en enero, después de marcar máximos históricos en diciembre. Aunque es pronto para extraer una señal para el conjunto del 1T19, tomando medias para suavizar la volatilidad de los últimos meses, el déficit parece haber encontrado un suelo (-85.700 millones de USD en media móvil trimestral vs 87.200 en el 4T18) y, de confirmarse en los próximos meses, el sector exterior no restaría tanto al crecimiento del PIB real como en trimestres anteriores.

En balance, la distorsión que ha supuesto la guerra comercial en los últimos meses de cambio de año no permite conocer el momento por el que atraviesa el sector. Lo más relevante será saber si el deterioro de las importaciones en los últimos meses se debe simplemente a ese efecto o si es consecuencia de una mayor debilidad por el lado de la demanda interna. De hecho, las importaciones de bienes de capital cayeron con fuerza en enero (-5,0% vs 4,8%), lo que supone otra señal más de enfriamiento de la inversión en equipo. Por el momento, las perspectivas de medio plazo disponibles son bastante modestas (las partidas de exportaciones e importaciones del ISM manufacturero han caído a lo largo de todo 2018), si bien, son algo más positivas para el caso de las importaciones (ver gráfico).

 

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