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EEUU / Deterioro gradual en las expectativas de los empresarios manufactureros

Publicado el 04/06/2019

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Las expectativas de los empresarios manufactureros siguen moderándose de forma gradual y ya se sitúan en mínimos en casi 3 años, lastradas por la debilidad de la demanda global y la incertidumbre por la guerra comercial.

 

El ISM descendió en mayo por segundo mes consecutivo (52,1 vs 52,8), hasta situarse en mínimos desde septiembre de 2016. La media de lo que llevamos del 2T19 es positiva (52,5), pero más modesta que en trimestres anteriores (55,4 en el 1T19), niveles consistentes con nuestras expectativas de enfriamiento del conjunto de la economía hacia ritmos por debajo del 2,0% anualizado.

El comportamiento entre partidas de la encuesta ha sido desigual. En el lado negativo, el deterioro se concentró en actividad (en mínimos desde agosto de 2016), si bien también cabe señalar una menor acumulación de existencias por parte de los empresarios (no sorprende, después de la fuerte aportación al crecimiento en el 1T19) y un menor retraso en el reparto de proveedores (se modera hasta niveles más "normales"). En el lado positivo, mejoran pedidos (52,7 vs 51,7) y empleo (53,7 vs 52,4), lo que supone una señal muy positiva que puede estar anticipando una mejora de la encuesta en el corto plazo. Entre el resto de partidas, destaca el deterioro en las partidas relacionadas con el sector exterior (las importaciones están en terreno contractivo) y las escasas presiones alcistas en los precios de producción, a pesar del aumento en el precio del petróleo en junio.

Entre industrias, 6 de las 18 consideradas en la encuesta reconocen un deterioro de la actividad respecto a abril: entre estas, se encuentran la industria textil y la de extracción de metales primarios y de petróleo; en el último caso, se trata de otra señal más de cómo el boom energético se ha moderado en los últimos trimestres.

En balance, el deterioro gradual de las expectativas en el sector manufacturero no sorprende, teniendo en cuenta la señal de otros indicadores adelantados para el sector (pedidos), la continua debilidad de la demanda externa, la fortaleza relativa del dólar y las tensiones comerciales. Cabe señalar que el ISM de mayo no recoge todo el impacto del recrudecimiento de la guerra comercial con China y, mucho menos, con México, por lo que habrá que esperar para poder valorar el impacto de las nuevas medidas sobre el sector.

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