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EEUU / Covid-19 baja la inflación a mínimos desde finales del 2015

Publicado el 12/05/2020

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La crisis del coronavirus sigue presionando a la baja a la inflación, que descendió 1,2 p.p. en abril, hasta 0,3%, mínimos desde octubre del 2015. Por componentes, el shock provocado por Covid-19 ha disminuido no solo los precios de la energía sino también de los subgrupos subyacentes, principalmente el transporte, vestido y calzado. Esperamos que la inflación descienda algo más en los próximos meses y que se sitúe, temporalmente, en negativo.

 

La inflación general cayó 1,2 p.p. en abril, hasta el 0,3% interanual, por debajo de las expectativas del mercado y situándose en mínimos desde octubre del 2015. En términos mensuales (y desestacionalizados), el IPC descendió un 0,8%, el ritmo más intenso desde la crisis financiera global del 2008.

El descenso se debió, principalmente, a la caída en la partida de energía (-17,7%), que substrae 0,9 p.p. de la inflación general. Este desplome acusa el hundimiento de los precios del petróleo, que ha sido más agudo en el mercado de EEUU (el barril de referencia WTI llegó a cotizar en negativo en abril), ante los temores de que la capacidad de almacenamiento se aproximaba a sus límites.

El efecto de la epidemia también se reflejó en un descenso de siete décimas en la subyacente (excluyendo alimentos y energía), hasta el 1,4%. En particular, el colapso de la demanda por las medidas de confinamiento implicó fuertes caídas en los precios de los servicios de transporte (-24% en tarifas aéreas), en el vestido y el calzado y en la venta de vehículos. En contraste, la inflación en los alimentos ascendió desde 1,9% hasta 3,5%, reflejando el marcado repunte en las compras en supermercados durante la crisis.

En balance, los precios del consumo en EEUU se han visto fuertemente arrastrados por el efecto de la crisis de Covid-19, principalmente reflejado en la caída de la energía y en ciertos bienes y servicios más sensibles al colapso de la demanda. Esperamos que estos efectos continúen ejerciendo presión a la baja en los precios a corto plazo, con la inflación general ubicándose previsiblemente en terreno negativo durante los próximos meses, y posiblemente durante la segunda mitad del año si el precio del petróleo no se recupera.

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