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Comisión Europea / Alemania podría crecer al menor ritmo de la última década

Publicado el 09/05/2019

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La Comisión Europea, en su informe de primavera, revisó apenas 0,1 p.p. a la baja el crecimiento estimado para la UEM tanto en 2019 como en 2020, respecto al informe de enero. Este recorte resulta muy modesto si consideramos el fuerte ajuste a la baja que lleva a cabo en las previsiones para Alemania. Respecto a la inflación, apenas modifica el escenario que presentó a comienzos de año.

La CE recortó 0,1 p.p. el crecimiento estimado para la UEM en 2019 y 2020, hasta el 1,2% y el 1,5%, respectivamente. Este nuevo ajuste a la baja en las previsiones se justifica por la desaceleración económica global, las tensiones comerciales y la debilidad que aqueja al sector manufacturero. No obstante, hay que señalar, que estas estimaciones se han llevado a cabo bajo el supuesto de una salida del Reino Unido de la UE pactada y ordenada.

Sin embargo, la magnitud de la revisión crecimiento estimado para la UEM resulta muy modesta si tenemos en cuenta el fuerte recorte en las previsiones para Alemania: -0,6 p.p., hasta 0,5%, en 2019; y -0,2 p.p., hasta 1,5% en 2020. De confirmarse estas previsiones, Alemania crecería este año a su menor ritmo de la última década, desaceleración que vendría explicada, principalmente, por una mayor aportación negativa de la demanda externa (-0,6 p.p. vs -0,4 p.p. en 2018), en un contexto de notable desaceleración de las exportaciones (1,1% vs 2,0%).

Italia vuelve a ver recortada su ya modesta previsión de crecimiento: -0,1 p.p. en 2019 y 2020, hasta un 0,1% y un 0,7%, respectivamente. De este modo, Italia sería la economía con las perspectivas de crecimiento más pobres de la UEM, a pesar de contar con el impulso fiscal más abultado, sobre todo, en 2020 (sólo en Grecia será mayor). Esta debilidad, en un contexto de políticas fiscales expansivas, tendrá un claro impacto sobre las finanzas públicas: según la CE, en términos de PIB, el déficit público se ampliará hasta un 2,5% en 2019 y hasta un 3,5% en 2020, el más elevado de la UEM y por encima del umbral del 3,0% establecido por la CE. Este deterioro de los saldos fiscales condiciona la dinámica de la deuda, que seguirá ampliándose hasta superar el 135% del PIB en 2020. De hecho, Italia es el único país de la UEM donde la ratio de deuda seguirá ampliándose en el horizonte de previsión.

Francia no sufre ninguna modificación en las previsiones presentadas en enero: 1,3% para 2019 y 1,5% para 2020. Sin embargo, las cesiones de Macron a algunas de las demandas de los "chalecos amarillos" (rebaja de 5.000 millones de euros en el IRPF e indexación de las pensiones a la inflación, entre otros), afectarán a las cuentas públicas: el déficit se situará en el 3,1% del PIB en 2019 (2,8% en el anterior informe) y en el 2,2%, en 2020 (1,7% previo). Esto dificulta la corrección de las ratios de deuda, que en términos de PIB se mantendrán próximos al 99,0% hasta 2020.

Respecto a la inflación, apenas se producen cambios respecto a las previsiones del informe de enero y se estima que se mantendrá en el 1,4% en 2019 y 2020. Esta estabilidad de la inflación se explica, en gran medida, por la modesta presión que ejerce la inflación subyacente. La CE no publica previsiones para la subyacente, pero reconoce que apenas hay efecto traslado a los precios finales de la subida de los salarios y que el escenario de crecimiento moderado que se anticipa mantendrá bastante controladas las presiones inflacionistas.

Los riesgos para el escenario de crecimiento que presenta la CE se concentran significativamente a la baja. En primer lugar, la posibilidad de que se recrudezca la guerra comercial: las amenazas de Trump hacia China en una semana clave para alcanzar un acuerdo para ambas potencias no resultan nada tranquilizadoras y, además, hay que tener en cuenta la posibilidad de que el 18 de mayo EEUU implante un arancel del 25% a los coches importados, que podía tener importantes efectos globales. Otros riesgos a tener en cuenta serían un Brexit sin acuerdo y los problemas que podrían afrontar algunos sistemas bancarios de la UEM si se producen nuevos episodios de aversión al riesgo, dado el elevado peso que en algunos países tienen las carteras de bonos soberanos domésticos en relación con los activos en balance. Además, hay que considerar el aumento de riesgo político que puede producirse tras elecciones al Parlamento europeo del 22-26 de mayo, que podría afectar negativamente a la inversión privada.

En España, el crecimiento sigue siendo robusto, pero se frena la consolidación fiscal

En el caso de España, la CE mantiene su previsión de PIB para 2019 y 2020 en el 2,1% y 1,9%, respectivamente, de modo que sigue creciendo por encima de las grandes economías europeas. La moderación del consumo de los hogares, dada la necesaria recuperación de su tasa de ahorro, tras cerrar 2018 en mínimos históricos, será contrarrestada por una mejoría gradual de la demanda externa. En este contexto favorable, se seguirá creando empleo, aunque a un ritmo más lento, afectado, en parte, por la intensa subida del salario mínimo (SMI), lo que permitirá continuar reduciendo la elevada tasa de paro; ésta se situará en 2020 en el 12,2% de la población activa, tres puntos menos que en 2018, pero todavía por encima de los niveles pre-crisis (en torno al 8%).

Como aspecto negativo, la CE prevé que el déficit público apenas se reduzca este año dos décimas hasta el 2,3% del PIB, por encima del objetivo fijado por el Gobierno en el Programa de Estabilidad enviado a Bruselas la semana pasada (2%); para 2020 las autoridades comunitarias estiman un 2%, prácticamente el doble de lo previsto por el Gobierno (1,1%). El desequilibrio de las cuentas públicas, no sólo ralentiza su corrección, sino que ésta se deberá completamente a la evolución cíclica favorable: el déficit estructural se ampliará hasta el 3,2% del PIB el próximo año (desde el 2,7% contabilizado en 2018). Además, la CE alerta sobre una posible ampliación del déficit este año, en caso de que la Administración tenga que imputar las compensaciones por los contratos de concesiones de autopistas. En consecuencia, la deuda de las AA.PP. se mantendrá en niveles muy elevados, por encima del 95% del PIB, lo que mantiene a España en una posición vulnerable ante posibles shocks.

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