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Comentario Semanal / Sin grandes cambios en el comportamiento del mercado de trabajo español

Publicado el 26/04/2019

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Analizar los datos de empleo en una economía como la española, caracterizada por una fuerte estacionalidad de la actividad, no suele ser una tarea fácil, especialmente si la publicación se produce en plena campaña electoral.

En el caso que nos ocupa, estamos hablando de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre del año que tiene un tamaño muestral de 160.000 personas. Empezando por la información de mayor valor de la EPA, que es la relacionada con la creación de empleo, el último dato no refleja grandes cambios en la tendencia de los últimos trimestres. La destrucción de empleo propia de enero a marzo en el mercado de trabajo español (-93.400 personas) ha sido inferior a la que se produjo en el mismo trimestre de 2018 (-124.100 personas) y se ha situado por debajo de las previsiones. En lectura anual, que es la forma más sencilla de eliminar la estacionalidad, se han creado casi 600.000 puestos de trabajo en los últimos doce meses, lo que implica un ritmo de crecimiento del empleo cercano al 3,2% y constituye la tasa más elevada desde el primer trimestre de 2016 (faltarían 1,28 millones de empleos para alcanzar niveles previos a la crisis). De la misma forma, el crecimiento trimestral de los ocupados ajustado de estacionalidad se situó en el 0,8%, ritmos parecidos a los reflejados por el registro de la Seguridad Social. Por tanto, ni la subida del salario mínimo ni el parón de la actividad en nuestros socios comerciales parecen haber tenido, de momento, una incidencia apreciable en el comportamiento de nuestro mercado de trabajo, lo que anticipa una tasa de crecimiento del PIB en el primer trimestre del año parecida a la de trimestres anteriores (0,6%/0,7%).

Por sectores, destaca en el último trimestre la intensa destrucción de empleo en los servicios (-109.200), que, no obstante, es inferior a la de hace un año y se vió parcialmente contrarrestada por el aumento de ocupación en el resto de sectores, fundamentalmente, en agricultura (+14.100 personas). La pérdida de empleo se concentró, principalmente, en: (i) asalariados (-95.800 vs +1.600 los trabajadores por cuenta propia); (ii) temporales (-185.800 vs +89.900 los indefinidos), con lo que la tasa de temporalidad se reduce un punto hasta el 25,9%, la más baja en dos años; y (iii) a tiempo completo (-99.400 vs +6.000 los ocupados a tiempo parcial).

Por su parte, el paro aumentó de enero a marzo en 49.900 personas (+1,5% trimestral), el peor registro en dicho trimestre desde 2013 (+29.500 personas el año pasado). El volumen total de parados supera levemente los 3,35 millones, cifra que representa el 14,7% de la población activa, tres décimas más que en el trimestre anterior, aunque dos puntos menos que en el mismo trimestre del año anterior. En términos interanuales, la caída del paro se ralentiza siete décimas, hasta el 11,6% (441.900 parados menos). Por otro lado, señalar como aspecto positivo que los parados que perdieron su empleo hace más de un año siguen cayendo: 1,31 millones, mínimo desde mediados de 2009. Sin embargo, la tasa de paro entre los menores de 25 años aumenta 1,5 puntos hasta el 35%, la más alta del último año, y el número de hogares con todos sus miembros activos en paro crece y lo hace al mayor ritmo desde 2016 (3,4%, hasta casi 1,1 millones, el 5,8% del total). Finalmente, las tasas de paro continúan siendo muy diferentes por nivel educativo, con una brecha clara entre las personas que tienen estudios superiores, que presentan una tasa de paro del 8,8%, y las que tienen estudios primarios (27,1%).

Este modelo de crecimiento, con una elevada intensidad en la creación de empleo, es algo positivo para un país que, casi seis años después del inicio de la recuperación, tiene todavía una tasa de paro superior al 14% de la población activa. Por contra, el hecho de que el ritmo de creación de empleo esté superando a estas alturas de ciclo al crecimiento del PIB denota los problemas de productividad que tiene la economía española. En este sentido, en el reciente estudio publicado por la OCDE (The future of work) se pone de manifiesto que sólo el 45% de los empleados temporales y el 32% de los trabajadores autónomos recibe formación, frente al 56% de los empleados a tiempo completo y con contratos indefinidos. En este mismo informe, la OCDE señala que los gobiernos no están ayudando a los trabajadores a abordar el reto de la digitalización que puede conllevar el mayor proceso de destrucción creativa de las últimas décadas. En España, los cambios pueden afectar al 60% del empleo, pues un 20% de los puestos de trabajo tienen riesgo de desaparición, mientras en otro 40% la forma de trabajar cambiará de manera radical. Ese es el verdadero reto que tendrá que afrontar nuestro mercado de trabajo en el medio plazo.

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