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Comentario Semanal / Jaque al mercado laboral

Publicado el 03/04/2020

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Hasta esta semana hemos estado trabajando con información limitada para valorar el efecto del coronavirus sobre la economía, más allá de las señales procedentes de algunos indicadores de alta frecuencia y de los datos procedentes de China.

En este contexto, la publicación de las estadísticas del mercado laboral del mes de marzo empieza a poner de manifiesto que, si en términos sanitarios nos enfrentamos a una pandemia sin precedentes, también la economía se va a enfrentar a una crisis sin parangón, tanto en términos cualitativos, como cuantitativos. Empezando por EEUU, donde diez millones de trabajadores han solicitado prestaciones por desempleo en las dos últimas semanas, lo que supone un 6% de la población activa. Para poner la corrección en contexto, la intensidad del ajuste laboral desde mediados de marzo es siete veces superior a la que se produjo en la peor quincena de la última recesión.

Mientras, en España, con datos de final de mes (ahora mismo, las medias mensuales no tienen interés), el descenso de los afiliados ha sido de 834.000 personas en marzo, lo que, además de constituir un máximo histórico, supera la caída que se produjo en los tres meses posteriores a la quiebra de Lehman Brothers en 2008. La elevada letalidad de la crisis sobre el mercado de trabajo español se pone aún más de manifiesto si diferenciamos las dos fases que se pueden distinguir en marzo: hasta el día once la evolución de la afiliación fue relativamente positiva, con más altas que bajas, de modo que se crearon 65.000 empleos (+1%), mientras que a partir del cierre de los colegios se destruyeron 898.000 empleos (-3%), destacando negativamente el día 16 de marzo, con un ajuste del empleo de 178.569 personas en sólo 24 horas. Por tanto, en dos semanas se ha destruido tanto empleo como en el segundo semestre de 2008, en lo que constituye un desplome sin precedentes del mercado de trabajo español.

En términos desestacionalizados, la afiliación media se redujo en 415.800 personas, que, obviamente, también es el peor registro de la serie; en consecuencia, los resultados agregados del primer trimestre de 2020 son muy negativos: arrojan una destrucción de empleo del 0,4% trimestral (+0,3% anterior), lo que supone, además, la primera caída desde el segundo trimestre de 2012.

Dentro de una elevada heterogeneidad por actividades, las mayores caídas de la afiliación (superiores al 10%) se han producido en construcción, hostelería y ocio, mientras que, por tipo de contrato se han visto afectados en mayor proporción los temporales (613.000 frente a 223.353 indefinidos). Por Regímenes, el mayor deterioro corresponde al General, con una caída del 5,6% en la segunda mitad del mes (desde el día 12), lo que representa una destrucción de 836.600 empleos, el 93% del total. Por su parte, en el Régimen Especial de Autónomos el descenso es de poco más del 1% (-40.877 afiliados). Por tanto, el primer impacto de la paralización de la economía española vuelve a poner de manifiesto las debilidades estructurales de nuestro mercado de trabajo, con un exceso de temporalidad que agudiza la histéresis en el empleo en cuanto aparecen los primeros problemas.

El análisis se complica aún más, si tenemos en cuenta que los trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTES) no se consideran bajas en términos de afiliación, ni parados registrados. Su estado es de "suspensión" temporal de la relación contractual con la empresa por causa de fuerza mayor, al estilo del kurzabeit alemán, esquema pionero en Europa para afrontar los "shocks" sobre la actividad, con el mínimo coste permanente en empleo, al hacerse cargo el Estado de una buena parte del salario del trabajador afectado. En la crisis de 2008, casi 3,3 millones de alemanes se acogieron a este esquema, cuando se produjo una paralización del comercio mundial que congeló las exportaciones del Mittelstand durante casi un semestre. Esta vez, en Alemania ya han solicitado adherirse a este esquema empresas que representan a casi 2,5 millones de trabajadores. En el caso de España, en el último mes se habrían tramitado unos 255.000 expedientes que afectarían a 620.000 trabajadores. Por tanto, el grado de afectación del parón de actividad sobre el mercado de trabajo español se habría situado muy cerca de los 1,5 millones de personas en marzo. El problema adicional es que el "shock" se va a producir en un trimestre especialmente importante para el empleo en España, lo que impedirá que un número elevado de trabajadores vaya a incorporarse al mercado de trabajo en las próximas semanas, muchos de ellos sin derecho a prestación por desempleo.

En este contexto, en el que todos los países van a necesitar músculo financiero, la noticia positiva es que empieza a haber algo más de claridad a nivel europeo, con todas las reservas que supone realizar esa afirmación. Una vez descartada la posibilidad de los eurobonos, los programas de ayuda se pueden estructurar a través de los siguientes pilares: (i) MEDE como principal cortafuegos frente a la crisis de liquidez, con un programa prácticamente sin condiciones que contaría con un nuevo instrumento financiero por valor de 80.000 millones de euros; (2) línea de crédito ya existente para financiar gastos asociados a la crisis sanitaria por un importe de hasta el 2,0% del PIB de cada país; (3) programa del BEI de garantías para préstamos a empresas por valor de hasta 200.000 millones de euros; y (4) fondo de hasta 100.000 millones para financiar los esquemas de suspensión de empleo temporales (Plan SURE). Esperemos que todo, o parte, se active a tiempo.

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