Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal (Tecla de acceso S)

Búsqueda avanzada

Está usted en:

Comienza el contenido principal

 

Comentario Semanal / Consumo: punto de apoyo para la recuperación

Publicado el 19/06/2020

Descargar documento completopdf

Las primeras semanas de apertura de las economías están sirviendo para calibrar la respuesta del consumo, variable clave para determinar el perfil y la intensidad de la recuperación.

Esta semana conocíamos datos de EEUU, donde las ventas minoristas crecieron un 17,7% en mayo, muy por encima de previsiones (8,2%), aunque todavía los niveles son casi un 9% inferiores a los de principios de año. El desglose muestra a los 12 subgrupos de la cesta con crecimientos positivos en el último mes, destacando el repunte en las ventas de vestido y calzado (188%), productos electrónicos (50%), automóviles (46%) y restaurantes (29%), todos beneficiados por la activación de la demanda embalsada durante el confinamiento. Los programas fiscales de ayudas a las familias han inyectado más de 300.000 millones a la renta disponible en el segundo trimestre y, por tanto, el intenso aumento de la tasa de ahorro en abril, hasta el 33% de la renta disponible, parece un movimiento forzado por el cierre de comercios y no una señal de posibles subidas del ahorro precaución. Especialmente, si se produce una rápida recuperación del mercado de trabajo, como parece anticipar la sorprendente creación de 2,5 millones de puestos de trabajo en el mes de mayo. Es demasiado pronto para sacar muchas conclusiones, pues se mejora desde niveles muy bajos y varios paquetes de ayudas a las familias se extinguen durante el próximo mes y todavía no se sabe si se renovarán. Pero, aun considerando todo lo anterior, probablemente una vez más se puede imponer la vieja máxima de "nunca apuestes en contra del consumidor americano".

En Europa, en vez de utilizar las ayudas directas como en EEUU, se han preferido activar programas de suspensión temporal de empleo (ERTE en España, kurzabeit en Alemania, etc). Una medida a todas luces acertada, pues permite suavizar y retrasar el impacto inicial de la crisis en el mercado laboral, cortocircuitando la espiral negativa de pérdida de renta disponible, empeoramiento en expectativas, ajuste del consumo, etc. Estos programas parecen diseñados ad-hoc para una crisis como la actual, con caídas transitorias de la actividad, al evitar que las familias anticipen un ajuste a la baja permanente en su renta y, por tanto, se inicie un movimiento de incremento de la tasa de ahorro precaución. Es decir, sirven para reducir la incertidumbre. Según el BCE, la caída de rentas de los hogares por la pandemia en los principales países de Europa ha sido del 7%, pero sin estos programas se habría ampliado hasta el 22%. Con datos a cierre de mayo, Francia tendría a más de 13 millones de trabajadores sujetos a estos esquemas (49% del empleo total registrado en 2019), mientras en Alemania la cifra ascendería a 11 de millones de trabajadores (27% del empleo). En nuestro país, también destaca el importante número de trabajadores que han llegado a estar protegidos por estos programas (3,3 millones), pero, sobre todo, el rápido descenso en el último mes, cuando casi un millón de trabajadores habrían salido de ERTES.

En este contexto, también en España, el ajuste inicial del consumo ha sido superior al de la renta disponible y, por tanto, se ha producido un incremento del ahorro. Detrás del cual, probablemente predomina el componente "forzoso" ante el cierre de comercios, frente al ahorro precaución ocasionado por un deterioro de las expectativas de renta permanente. Lo que en ausencia de un rebote de la incertidumbre podría terminar transformándose en consumo en la última parte del año, consolidando la reactivación de las últimas semanas. Los pagos presenciales con tarjeta ya se encuentran solamente un 9% por debajo de los niveles de la misma semana del año pasado (-50% en abril), mientras el número de operaciones es prácticamente el mismo. También se detecta un cambio en el patrón de gasto, con un descenso de la importancia relativa de bienes y servicios esenciales (farmacia, alimentación, etc) que llegaron a representar un 75% de las compras en la cuarentena.

Por tanto, después del importante ajuste a la baja del consumo privado en marzo y abril y el lógico efecto rebote que estamos viendo en las últimas semanas, probablemente, a partir del verano veremos un período largo de crecimiento suave, pero por debajo de los niveles anteriores. Para ello será necesario que la caída de la renta de las familias no se perciba como permanente y, por tanto, no se vuelven a deteriorar las expectativas sobre el empleo.

Acceder a los números anteriores

Bankia Estudios

Compartir:

Síguenos

Actualidad

Fin del contenido principal