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Comentario Semanal / Anticipando puntos de inflexión

Publicado el 05/07/2019

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En un contexto de moderación de los datos de crecimiento en las principales zonas económicas, la economía española habría mantenido, en este primer semestre, la inercia positiva que se refleja en ritmos de crecimiento trimestrales en la zona del 0,6%/0,7%, lo que supone crecimientos anuales más cercanos al 2,5% que al 2%.

Los favorables vientos de cola, especialmente el mantenimiento (e incluso ampliación) de la laxitud de las condiciones de financiación (bono a 10 años español cotizando al 0,3%) favorecen el buen comportamiento del gasto público y privado, compensando, en buena parte, los efectos negativos sobre la demanda externa y el sector industrial de la incertidumbre geopolítica. De esta manera, el crecimiento estaría algo por encima de lo que estimaban los analistas a finales del año pasado, así que, incluso, podríamos ver alguna revisión al alza en las previsiones de crecimiento para este año, en línea de lo anunciado por el Banco de España recientemente (2,4% frente al 2,2%). Llegados a este punto, la pregunta es si podemos estar ante un punto de inflexión, que daría paso, en la segunda parte del año, a ritmos de crecimiento más próximos al 0,4%/0,5% que a los registrados en los últimos trimestres y si, en ese contexto, podría producirse un rebrote de los desequilibrios, especialmente los externos. Para ello se deben analizar los últimos datos que tenemos sobre la evolución del empleo y de las decisiones de gasto, ahorro e inversión de los agentes económicos.

En este sentido, las cuentas no financieras del primer trimestre reflejan cierta moderación del gasto nominal en consumo privado (2,7%), aunque la novedad es que, por primera vez desde 2015, la renta bruta disponible crece de forma más intensa (3,4%), lo que ha permitido que, en términos anuales, la tasa de ahorro de las familias haya aumentado hasta el 5% de la renta bruta disponible, primera subida en mucho tiempo. Eso sí, ese ahorro sigue siendo insuficiente para cubrir la inversión, lo que ya sitúa la necesidad de financiación de las familias en los niveles más altos desde 2008 (16.000 millones o un 1,3% del PIB). La baja tasa de ahorro no fue un problema mientras estuvo superando a la inversión (compra de vivienda), pero lo puede ser en un futuro si se sigue ampliando la necesidad de financiación.

Sobre todo, porque la renta disponible de las empresas cae por tercer trimestre consecutivo (-2,4%), lastrada por la caída del excedente bruto de explotación (-2,9%), propiciada por el repunte del pago de salarios (5,8%). Pese a la caída del ahorro, los niveles son todavía más que suficientes para cubrir las necesidades de inversión (crecieron sólo un 1,5% en el primer trimestre) y, por tanto, se mantiene la capacidad de financiación del sector en 28.000 millones (2,3% del PIB), dentro de una tendencia de suave caída de la misma. Por tanto, se detecta una tendencia de reequilibrio dentro del sector privado que va a reducir la brecha positiva entre ahorro e inversión, lo que puede poner el peligro la cada vez más escasa capacidad de financiación de la economía (1,2% del PIB).

Respecto al empleo, el dato de afiliación del mes de junio ha tenido un importante carácter simbólico, pues se ha alcanzado un nuevo récord de cotizantes (19,5 millones de personas) doce años después del máximo anterior. La evolución mensual sigue siendo positiva, pues hay 75.000 nuevos cotizantes (+0,4%) o 32.732 si ajustamos la estacionalidad, lo que nos lleva a un crecimiento trimestral de la afiliación parecido al del primer trimestre del año (+0,7%). Pero hay que tener en cuenta la mejora de actividades sanitarias y servicios sociales (+31.799 vs +20.570 en junio de 2018), afectada por el impacto de la fuerte subida de cotizantes del convenio especial de cuidadores no profesionales: aumenta en 11.400 personas en junio (-82 hace un año) y en 25.500 desde el pasado 1 de abril, cuando entró en vigor el RDL 6/2019, por el que el Estado se hace cargo del abono de las cotizaciones de este colectivo; descontado este impacto, el aumento de la afiliación total en el mes habría sido menor (poco más de 64.000 personas). De la misma forma, el aumento interanual de la afiliación ha pasado de una tasa de crecimiento del 3% en abril al 2,7% en el mes de junio (+510.000 afiliados), ritmos todavía muy destacables, pero dentro de una tendencia de desaceleración.

Hasta el momento, la economía española ha solventado muy bien el enfriamiento de nuestros socios comerciales, pero lo lógico es pensar que nos vamos a dirigir hacia tasas de crecimiento en la zona del 0,5%, pues no parece que la tasa de ahorro pueda seguir reduciéndose, ni que la inversión en bienes de equipo pueda compensar la pérdida de impulso que cabe esperar para empleo y consumo; a no ser que se produzca un rebote de la actividad en la zona euro, algo no muy probable a juzgar por los mensajes del BCE de las últimas semanas.

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