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China / La economía se expande en 6,5% interanual en el 4T20

Publicado el 18/01/2021

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La recuperación de la economía china se consolida en el 4T20: el crecimiento se acelera hasta 6,5% interanual (4,9% en el 3T20), el mayor ritmo desde finales de 2018. En términos trimestrales, el PIB se mantiene creciendo muy por encima del promedio previo a la crisis del Covid-19. El desglose revela una sólida expansión en las exportaciones, así como una consolidación en el consumo privado y en la inversión. Con un crecimiento de 2,3% en 2020, China destaca como el único país, entre las grandes economías, que ya ha recuperado todo el terreno perdido por el shock viral, gracias, en gran medida, al efectivo control del contagio por parte de las autoridades y a los estímulos monetarios y fiscales. Para los mercados, estas fortalezas se han reflejado en una apreciación del yuan y una mejor valoración de otros activos financieros chinos.

La recuperación de la segunda economía del mundo tomó fuerza en el último tramo del 2020: el PIB se expandió un 6,5% internual, lo que excede a las expectativas del mercado (6,1% de acuerdo a Reuters) y significa una aceleración respecto al 4,9% en el 3T20 y 3,2% en el 2T20, superior también al promedio previo a la crisis del Covid-19 (el PIB se expandió en 6,0% en el 2019). En términos trimestrales, la economía alcanzó una expansión de 2,6%, ligeramente inferior al 3,0% del 3T20, pero muy por encima del rango del 1%-2% trimestral en el período 2013-2019. Con la aceleración del último trimestre, China registra un crecimiento positivo del 2,3% en 2020, el único país entre las grandes economías que recupera en su totalidad la contracción a causa de la pandemia. No sorprende que, en este contexto, las inversiones extranjeras directas hayan crecido en 6,3% en 2020, patrón que se ha reflejado en un fortalecimiento del yuan frente al dólar, que ya alcanza una apreciación interanual del 7%.

El breve desglose disponible revela que la industria manufacturera se mantuvo al frente de la recuperación: la producción industrial se incrementó un 7,1% interanual en el 4T20, superior al 5,8% registrado en el 3T20 y después de caer un 6% entre enero y marzo. La información es consistente con la recuperación en las encuestas empresariales (como el PMI manufacturero de Caixin), que arrojan una firma señal expansiva en la producción en las fábricas ante la progresiva reactivación de la demanda, señal que se evidencia en la recuperación en el uso de la capacidad instalada (78% en el 4T20, 1 p.p. superior al 3T20). El componente de pedidos extranjeros también se ha recuperado con fuerza en los últimos meses, impulsado por el proceso de reactivación en otras economías del mundo.

Efectivamente, el crecimiento de las exportaciones se aceleró hasta 17% interanual en el 4T20 (medidas en términos nominales y en dólares) desde 9% en el 3T20, el ritmo más elevado desde principios del 2013, cuando la economía se expandía a una tasa próxima al 8% interanual. El boom exportador refleja el buen momento que se vive en el sector industrial a escala mundial y en el consumo de bienes electrónicos, médicos y tecnológicos, por cambios de la demanda producto de la pandemia, principalmente en EEUU (las exportaciones chinas al país crecieron un 34,3% interanual en el 4T20). Por su parte, la consolidación de la recuperación en la demanda interna se reflejó en un incremento de 5,2% en las importaciones (3,2% en el 3T20) y siguiendo un patrón de "menos a más" a lo largo del trimestre (6,5% en diciembre). Como resultado, el superávit de la balanza comercial de bienes se amplió en 67% versus el mismo período del año anterior.

La demanda interna también se aceleró en el último tramo del año, principalmente gracias a la consolidación del consumo privado: las ventas minoristas se expandieron un 4,6% interanual en el 4T20, 3,7 p.p. superior que el crecimiento del trimestre anterior y después de que colapsaran un 11% durante el pico de la crisis sanitaria a inicios de año. Asimismo, la actividad en los sectores de los servicios creció un 7,7% en el 4T20, después de 4,3% en el 3T20. Un factor clave ha sido la mejora en el mercado laboral, reflejado en un descenso en la tasa de paro urbana, hasta el 5,2% en diciembre (desde 6,1% en el 1T20), el mismo nivel que a finales del 2019 y muy por debajo del techo del 6% fijado por el gobierno para el 2020. Como resultado, los ingresos de las familias se han recuperado: la renta real disponible de los hogares creció en 3,5% interanual en el 4T20, una aceleración respecto al 2,8% registrado el trimestre anterior.

Por su parte, la inversión en capital fijo (urbana) también se recuperó al alcanzar un crecimiento acumulado del 2,9% interanual hasta diciembre, después de que cayera un 3,1% durante la primera mitad del año. Destaca la inversión en construcción, que registra un crecimiento acumulado del 3,9%, apoyado por el mayor gasto en infraestructuras, principalmente por parte del sector público (la inversión pública creció un 5,3%), y un repunte en el sector residencial (las ventas de vivienda crecieron en 10,8% interanual en diciembre). En contraste, la inversión en bienes de equipo se mantuvo en terreno negativo (-6,6% acumulado), si bien moderando significativamente la intensidad de la caída (-18,0% en promedio en la primera mitad del año).

En balance, las cuentas nacionales del 4T20 confirman la consolidación de la recuperación en China, país donde se originó la pandemia hace un año y de donde se exportó al resto del mundo. Lo más sorprendente es la capacidad que ha tenido el gigante asiático de contener los posibles efectos negativos del frenazo en la recuperación económica en otras partes del mundo, producto del drástico deterioro de la situación sanitaria desde octubre. El factor clave ha sido el control efectivo por parte de las autoridades del contagio: el reciente brote cerca de Pequín (que ya ronda los 1.000 casos), por ejemplo, ha sido respondido con un cierre perimetral de las zonas afectadas y políticas restrictivas para controlar la socialización. La rápida y continua contención del virus permitió, en primer lugar, la recuperación del sector industrial y, paulatinamente, la reactivación de la inversión y del consumo.

La relativa fortaleza de China consolida su relevancia en la economía global: en 2020 representó en torno al 17% del PIB del mundo, 3 p.p. más que en el 2016 y rápidamente aproximándose al 22% que pesa actualmente EEUU. Es de esperar que, una vez recuperado el terreno perdido por la crisis, el crecimiento retorne este año a ritmos más "normales", hacia ritmos trimestrales de entre el 1% y el 2%.

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