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China / La economía apenas se enfría en el 2T18, gracias al consumo y al sector servicios

Publicado el 16/07/2018

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La economía se mantiene creciendo por encima del objetivo del gobierno, aunque se observa un menor dinamismo en las exportaciones netas y en las partidas de inversión. Ese leve enfriamiento y el temor a los efectos de la escalada proteccionista han puesto en marcha al gobierno de Beijing y se espera un mayor estímulo económico para la segunda mitad del año.

La economía creció un 6,7% interanual en el 2T18, apenas por debajo del 6,8% en que se ha mantenido entre el 3T17 y 1T18. El enfriamiento es más significativo en las exportaciones netas y en las partidas más sensibles al endurecimiento de la política monetaria a lo largo de 2017, lo que ha sido compensado en parte por el consumo de las familias.

El sector exterior restó 0,7 p.p. a la tasa interanual del PIB, una décima más que en el trimestre anterior. Las exportaciones continuaron creciendo a ritmos dos dígitos (11,3% interanual en el 2T18), pero las importaciones lo han hecho con más fuerza aún (20,1%). El leve deterioro externo coincide con la puesta en marcha de aranceles adicionales del 25% sobre exportaciones hacia EEUU (básicamente, productos tecnológicos) por valor de 34.000 millones de dólares (se irá ampliando hasta 50.000 en próximas semanas). Sin embargo, el dato todavía no recoge este impacto; de hecho, el superávit respecto a EEUU ha seguido aumentando y se situó en junio en un nuevo máximo histórico (29,0 m.m. de dólares).

Por su parte, la inversión fija se moderó hasta ritmos del 6,0% interanual en junio, la menor tasa en la serie disponible desde 2003, debido al enfriamiento en la inversión pública (en torno al 2,0% interanual frente a tasas de dos dígitos a finales de 2017). El registro refleja la ausencia de estímulo fiscal por parte del gobierno en esta primera mitad del año. La inversión privada se muestra algo más dinámica (8,4%), pero muy alejada de los ritmos registrados antes de 2015 (16% en 2014). La inversión residencial también da muestras de enfriamiento (13,6% en junio), pero en mucha menor medida (ver gráfico), mientras que los precios siguen moderándose (4,7% interanual en mayo vs 5,3% en diciembre). Detrás de este gradual enfriamiento se encuentra una política monetaria más restrictiva a lo largo del año pasado, recortando el tipo de interés que cobra a los bancos comerciales, introduciendo medidas de contención del crédito (sobre todo, el no tradicional), lo que se ha traducido en una moderación significativa de la M2 (6,6% en junio vs 15% en enero) y un descenso del crédito (-17% en el 2T18), sobre todo, el no tradicional (-177%).

En el lado positivo, el consumo sigue comportándose algo mejor: volvió a aportar más de 5 p.p. al crecimiento del PIB del 2T18 y su peso en la economía se consolida por encima del 75% (78% del PIB en media durante esta primera mitad del año, frente a 70% del primer semestre de 2017). Cabe señalar que las ventas minoristas se están moderando (3,5% interanual en junio vs 9,4% en diciembre), lo que refleja que la parte del consumo que más está creciendo es el gasto en servicios, lo que está en línea con el mayor peso del sector (54,3% del PIB en el primer semestre vs 54,0% hace un año) y con el cambio de modelo de crecimiento que está impulsando el gobierno en los últimos años.

En balance, la economía sigue sin dar sorpresas negativas: se mantiene creciendo en línea con los objetivos del gobierno (en torno al 6,5% para este año), frente a los temores de un ‘aterrizaje brusco' de la economía o de una crisis financiera, debido al fuerte endeudamiento del sector privado (básicamente, empresas). Se espera que el enfriamiento de la economía sea algo más visible en la segunda mitad del año, sobre todo, ahora que la amenaza proteccionista de EEUU ya es una realidad, lo que explica, en las últimas semanas, la debilidad del yuan (-4,0% frente al dólar desde mediados de junio), el descenso de la bolsa (-9% en el trimestre) y el desplome en los precios de determinados metales (destacan cobre y zinc, dado que el país es uno de los principales consumidores del mundo).

Bajo este escenario más incierto, con factores externos e internos algo más adversos, la política económica ha dado un giro hacia un mayor estímulo, a contracorriente respecto a otras economías emergentes, más preocupadas por defender sus divisas, debilitadas frente al dólar. Por un lado, las autoridades monetarias están recortando el tipo de descuento que cobra a los bancos por mantener sus reservas (-150 p.b. acumulados desde abril) y está interviniendo en el mercado de divisas para limitar el debilitamiento del yuan. Por el lado fiscal, el buen comportamiento de las cuentas públicas en la primera mitad del año concede cierto margen de maniobra y esperamos un mayor estímulo en la segunda mitad del año, en forma de mayor inversión en infraestructuras y de rebajas impositivas en los sectores más perjudicados por los aranceles, entre otras medidas. Además, el gobierno ya ha realizado una propuesta para reducir el impuesto sobre la renta (aumentar el mínimo exento y ampliar los escalones impositivos más bajos) para estimular en consumo de las familias y reducir los niveles de desigualdad.

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