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China / El PIB repunta en el 2T20, pero de manera desigual

Publicado el 16/07/2020

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El proceso de reapertura, tras superar la primera oleada de contagios, impulsa un repunte de 11,5% trimestral del PIB en el 2T20, lo que compensa la caída a inicios de año e implica un crecimiento interanual del 3,2%. El desglose revela lo desigual de la recuperación: la oferta se normaliza mientras la demanda interna se queda rezagada. La evolución del PIB chino es la principal referencia del posible proceso de remontada en el resto del mundo en el 3T20.

La reanimación económica posterior al pico de la crisis del Covid-19 se traduce en un rebote del PIB en el 2T20, que se expande un 11,5% en términos trimestrales (sin anualizar), tras registrar una caída del 10,0% en el primer trimestre. En términos interanuales, la economía alcanza un crecimiento del 3,2%, lo que supera las expectativas del mercado (2,5%) y confirma el patrón "V" de la primera fase de recuperación en China posterior al Covid-19. El nivel del PIB en la primera mitad del año, sin embargo, es aún 1,8% inferior al primer semestre del 2019.

El breve desglose de los datos revela lo desigual del proceso de recuperación, caracterizado por una marcada reactivación en la oferta y, en contraste, una evolución más reprimida de la demanda interna. Los datos son de particular relevancia, no solo porque ponen sobre la mesa lo difícil que ha sido el viaje de vuelta a la "normalidad" tras superar la primera oleada de contagios (marzo, en el caso de China), sino también porque son la principal referencia del posible patrón que pueda seguir la recuperación en otros países que atravesaron lo peor de la crisis sanitaria en el 2T20.

De lado positivo, la oferta logra recuperar niveles del 2019: la producción industrial se incrementa un 4,8% interanual en el 2T20, después de caer un 7,3% entre enero y marzo. La información es consistente con la recuperación en los indicadores de alta frecuencia (el consumo de carbón por las productoras de electricidad o los índices de polución en las ciudades) y de las encuestas empresariales (el PMI manufacturero de Caixin), que apuntan a una normalización en las condiciones de producción en las fábricas. El índice de actividad de carga también se recuperó con fuerza en junio, impulsado por el aumento de la demanda externa por la reapertura económica en Europa y EEUU.

Efectivamente, las exportaciones crecieron un 0,2% interanual en el 2T20 (medidas en términos nominales y en dólares), después de colapsar un -13,4% en el 1T20 y alcanzar un crecimiento promedio de 0,4% en el 2019. El descenso en la demanda interna, sin embargo, implicó una nueva caída en las importaciones (-9,7% después de -2,9% en el 1T20), lo que permitió un incremento en el superávit de la balanza comercial de bienes del 22% respecto al 1T20 y del 49% versus el mismo período del año anterior.

Por su parte, si bien recupera parte de las pérdidas del 1T20, la demanda interna se mantiene reprimida, principalmente reflejada en el colapso de la inversión en bienes de equipo, que retrocede un 21% interanual en el 2T20, después de caer un 30% en el primer trimestre. La inversión en construcción también modera su tasa de contracción (-7% vs -18% en el 1T20), al tiempo que la inversión pública desciende un 2% (-15% en el 1T20). La elevada incertidumbre, dado el persistente riesgo de nuevos rebrotes del virus, como sucedió en junio en Pekín, por un lado, y la precaución de las autoridades de chinas en cuanto a la provisión de estímulo fiscal (6% del PIB vs 13% en EEUU), por el otro, ayudan a explicar la debilidad de la inversión.

Por el lado del consumo, las ventas minoristas registran avances respecto al 1T20, pero descienden un 2% interanualmente, después de caer en 11% durante el pico de la crisis sanitaria. La evolución mensual muestra un repunte desde abril, si bien en gran medida impulsada por la demanda embalsada durante los meses de confinamiento. Más relevante ha sido el impacto de la crisis en los ingresos de las familias: la renta real disponible de los hogares descendió en 2% en la primera mitad del año. La información pone sobre la mesa la débil situación del mercado laboral, a pesar de la aparente mejora en las estadísticas oficiales de empleo, que muestran un descenso en la tasa de paro urbana de 0,2 pp hasta 5,7% en junio.

En balance, las cuentas nacionales del 2T20 revelan como ha sido el proceso de reactivación económica en el país donde se originó la pandemia y de donde se exportó al resto del mundo. La recuperación ha sido caracterizada por un marcado y rápido repunte en la actividad, pero de formar muy heterogénea por sectores. La información que se desprende de los indicadores de alta frecuencia apunta a una consolidación en el ritmo de recuperación a inicios del 3T20, principalmente impulsado por el repunte que se está observado en la actividad mundial, factor clave para China dada su estructura económica. Es de esperar que el crecimiento se modere en la segunda mitad del año, y que el PIB pueda alcanzar un balance modesto, pero positivo, en el 2020. Esta proyección, no obstante, se realiza siempre bajo el supuesto de que se evite una nueva oleada en el contagio que conlleve nuevas medidas de restricción a la actividad, tanto dentro de las fronteras chinas como en el resto del mundo.

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