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Alemania / Aumenta los esfuerzos para impulsar la economía

Publicado el 05/06/2020

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Alemania ha presentado un nuevo plan de estímulo fiscal, esta vez por 130.000 millones de euros que, junto a las medidas fiscales y monetarias adoptadas en marzo, aumenta la potencia de fuego germana hasta los 1,3 billones de euros, casi un 40% de su PIB, el más elevado del mundo. La solidez de sus finanzas públicas le permitirá llevar a cabo este esfuerzo sin que sus niveles de deuda alcancen niveles preocupantes en los próximos años.

Alemania lidera el esfuerzo europeo en la respuesta a la crisis, a pesar de que es probable que sea una de las economías menos afectadas. Pese a ello, los números son desoladores: según el propio gobierno, el PIB podría retroceder un 6,3% en 2020; los pedidos industriales acumulan en marzo y abril un retroceso del 40%, perdiendo en esos dos meses las ganancias de una década; y el número de trabajadores acogidos a esquemas de regulación de empleo alcanza la cifra récord de 11.236.800, más del 27% del empleo y buena parte de ellos podría engrosar las filas del paro si la actividad no recupera un pulso "normal" que haga necesario que se mantengan los niveles de plantilla previos al la crisis.

Sin embargo, el país tiene una gran margen fiscal: en términos de PIB, presenta un superávit fiscal medio del 1,4% desde 2016 y su deuda pública era inferior al 60% en 2019. Las medidas anunciadas desde el inicio de la crisis muestran una actitud decisiva para usar productivamente ese margen fiscal, lo que acabará beneficiando a toda la UEM. De hecho, el nuevo estímulo aprobado esta semana es de calado (4% del PIB), elevando al 40% del PIB el total de las medidas aprobadas (sin parangón) y tiene un diseño muy estudiado, combinando recortes de impuestos y aumentos de gasto para reforzar la demanda a la vez que intenta dar respuesta a algunas debilidades estructurales de la economía alemana (renovar infraestructuras y apoyar el salto a la electrificación del sector automovilístico) y ayudar a algunos de los sectores que más están sufriendo (ocio y hostelería).

Los principales puntos del nuevo plan serían

• Bajada del IVA, del 19% al 16% en el tipo normal y del 7% al 5% en el tipo reducido. Estará en vigor desde el próximo 1 de julio y hasta el 31 de diciembre. Las estimaciones del gobierno apuntan a una caída de la recaudación de unos 20.000 millones de euros, si bien, se confía en reactivar el consumo con esta rebaja impositiva.

•Rebajas fiscales para favorecer la inversión por 6.000 millones.

•Se reducirán las cotizaciones a las Seguridad Social por la empresas hasta 2021

•Programa de liquidez de 25.000 millones para pequeñas y medianas empresas, con atención especial para aquellas más vinculadas al turismo y a la hostelería.

•Bono de 300 euros por cada niño a las familias con hijos, lo que tendría un coste de unos 4.300 millones de euros.

• 50.000 millones para lo que la canciller Merkel subrayó como un paquete de medidas para un futuro sostenible. Tiene como entre sus objetivos fomentar la movilidad eléctrica y las energías renovables e invertir en campos innovadores como la computación cuántica, la tecnología 5G y la inteligencia artificial para mejorar la competitividad de la industria alemana. Dentro de este epígrafe se duplica la subvención a la compra de vehículos eléctricos, de 3.000 a 6.000 euros. Queda fuera de este paquete, la subvención a la compra de vehículos con motor de explosión, pese a las demandas del sector que, sin embargo, podrá recurrir a parte de los fondos del plan de estímulo aprobado en marzo (ascendía a 156.000 millones de euros en total).

• Se destinarán 10.000 a aquellos municipios que atraviesen dificultades financieras. Por el momento, no se contempla que se pueda condonar su deuda.

En balance, Alemania está mostrando en los últimos meses una actitud muy proactiva, que reafirma su liderazgo dentro de la UE. No solo trabaja para asegurar su recuperación interna, sino que, además, apoya los planes de estímulos diseñados para relanzar la economía europea, como es el caso del Fondo de Reconstrucción, que está todavía discutiéndose por la Comisión. Si a todas estas noticias se añade el compromiso reforzado del BCE de esta semana, la confianza en la superación de la crisis se ve reforzada notablemente. Trabajando en concierto y con contundencia, es posible que, esta vez, la recuperación de la UEM sea más fiable y homogénea que tras la crisis financiera de 2008, con un menor riesgo de una recaída por tensiones derivadas de la fragmentación financiera, como ocurrió en 2012.

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