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FMI / Las economías desarrolladas concentran las revisiones al alza en las previsiones de crecimiento

Publicado el 10/10/2017

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El FMI revisa nuevamente al alza el escenario global, si bien señala que la recuperación en la que nos encontramos es incompleta por tres motivos, principalmente: (i) en las economías desarrolladas no se está trasladando a mayores salarios, (ii) los países emergentes dependientes de las materias primas aún afrontan importantes retos y (iii) el crecimiento de la renta per cápita será inferior al registrado en anteriores fases de recuperación.

 

El FMI confirma su escenario de que la recuperación global va ganando fuerza: estima un crecimiento mundial del 3,6% en 2017 y del 3,7% en 2018, revisado 0,1 p.p. al alza en ambos casos respecto al informe de julio. La mayor parte de esta revisión se explica por el mayor dinamismo que anticipa para las economías desarrolladas, mientras que las expectativas para las economías emergentes prácticamente se mantiene sin cambios respecto a julio.

Las economías desarrolladas presentan las expectativas de crecimiento más elevadas desde 2010: 2,2% en 2017 y 2,0% en 2018, +0,2 p.p. y +0,1 p.p. respecto a julio, respectivamente. Destaca la nueva mejora en el escenario para la UEM (+0,2 p.p. tanto en 2017 como en 2018, hasta 2,1% y 1,9%, respectivamente) gracias a una mejora generalizada en las perspectivas de las principales economías de la región. Para EEUU también se muestra más optimista y compensa parte del recorte que presentó en julio, por las dudas acerca la capacidad de la administración Trump para sacar adelante su agenda política (+0,1 p.p. en 2017 y +0,2 p.p. en 2018, hasta 2,2% y 2,3%, respectivamente). También vuelve a elevar las previsiones para Japón: +0,2 p.p. en 2017 y +0,1 p.p. en 2018, hasta 1,5% y 0,7%, respectivamente.

Las previsiones para las economías emergentes apenas presentan cambios en el agregado (se mantienen estables en el 4,6% para 2017 y eleva 0,1 p.p. hasta 4,9% la de 2018), pero si que hay cambios significativos por países. Rusia y Brasil son las que presentan la revisión al alza más pronunciada: +0,4 p en 2017 hasta 1,8% y 0,7%, respectivamente; y +0,2 p.p. en 2018 hasta 1,6% y 1,5%, respectivamente. India, por el contrario, vuelve a sufrir un importante recorte, por el impacto de la retirada de circulación de los billetes que pudo afectar a casi el 85% del dinero en circulación y por la introducción de un sistema de IVA homogéneo en todo el país: -0,5 p.p. en 2017, hasta 6,7%; y -0,3 p.p. en 2018, hasta 7,4%.

Pese a que el escenario de mejora global, el FMI advierte de que el crecimiento sigue siendo débil en muchas economías (todavía no han alcanzado su potencial) y la inflación sigue bastante por debajo de los objetivos de los bancos centrales en la mayoría de economías desarrolladas. También señala que la recuperación es "incompleta" por varios motivos.

•·El crecimiento en los salarios en las economías desarrolladas sigue siendo muy débil e inferior al registrado en anteriores recuperaciones, aún en los casos en los que se ha logrado cerrar el output gap negativo. (Dedica el Capítulo 2 a analizar este tema).

•·La fase actual de recuperación se extiende a casi el 75% de las economías del mundo, el porcentaje más elevado de la última década. No obstante, las economías emergentes más dependientes de las explotación y exportación de las materias primas (sobre todo, energía) afrontan todavía importantes retos y en muchos casos están viviendo episodios de inestabilidad social y política. Además, son los más expuestos a los efectos negativos del cambio climático, a los que tampoco son inmunes las economías desarrolladas (analiza este tema en el Capítulo 3).

•·La fase de recuperación actual enmascara la tendencia de debilitamiento de largo plazo para la renta per cápita, pese al menor ritmo de crecimiento de la población mundial. Para las economías desarrolladas, estima que crezca en torno al 1,4% en el periodo 2017-2022, frente al 2,2% durante 1996-2005. Además, el FMI estima que el crecimiento de la renta per cápita en las economías emergentes en los próximos años será, incluso, inferior al que se anticipa para las desarrolladas. Estas tendencias ampliaran las desigualdades, lo que condicionará la asignación de recursos: será necesario dotar de más fondos las partidas de gasto social para mantener cierta estabilidad social.

El FMI también advierte de que los riesgos de medio plazo están concentrados a la baja, destacando: (i) un mayor y más rápido tensionamiento de lo esperado de las condiciones financieras globales; (ii) un episodio de turbulencias financieras en las economías emergentes; (iii) la persistencia de un escenario de bajas inflaciones en las economías desarrolladas; (iv) una vuelta a prácticas proteccionistas; y (v) factores no económicos como conflictos armados, ataques terroristas o desastres naturales. Una vez más, el FMI señala que la fase de actual de recuperación es perfecta para acometer las reformas necesarias para elevar el crecimiento potencial, afianzar y fortalecer la recuperación actual y avanzar en el proceso de cooperación internacional. En este sentido, la aplicación de una política fiscal diseñada para elevar el crecimiento potencial puede tener efectos positivos tanto para el país que la implementa como para otros países, tal y como analiza en el Capítulo 4.

España: la tensión en Cataluña puede truncar las perspectivas positivas

El FMI sigue confiando en la fortaleza de la economía española, que continúa siendo la más dinámica entre todas las grandes desarrolladas. En este sentido, mantiene en el 3,1% su previsión de crecimiento del PIB para 2017 y aumenta una décima la de 2018 hasta el 2,5%. Estas proyecciones están en línea con las de analistas privados y organismos nacionales e internacionales, pero fueron realizadas antes de la actual escalada del conflicto en Cataluña; en todo caso, como ya hicieran el Banco de España o S&P, el FMI alerta sobre el impacto negativo que puede tener sobre la confianza y las decisiones de gasto e inversión de los agentes, lo que, a su vez, intensificaría la desaceleración prevista de los ritmos de crecimiento. 

El FMI señala que las reformas acometidas hasta el momento han aumentado la competitividad y flexibilidad de la economía, al tiempo que, gracias a la corrección de los desequilibrios, también se ha incrementado su resistencia ante posibles shocks. No obstante, los niveles de desempleo estructural y deuda pública siguen siendo elevados, a lo que se añaden los importantes retos que plantean el envejecimiento de la población y los escasos avances de la productividad.

A este respecto, aunque la tasa de paro seguirá reduciéndose, afectará todavía al 17,1% y 15,6% de la población activa este año y el próximo, muy lejos de los mínimos de 2007 (8%). En cuanto al déficit público, el FMI prevé que cerrará este año en el 3,2% del PIB, ligeramente por encima (una décima) del objetivo del Gobierno, mientras que en 2018 caerá hasta el 2,5% (2,2% previsto); en consecuencia, la deuda pública se mantendrá cerca del 100% del PIB: se situará en el 98,7% y el 97,2%, respectivamente.

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