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BCE / Anticipa que en octubre anunciará cambios en el QE

Publicado el 07/09/2017

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El BCE deja sin cambios sus tipos de interés y repite los mensajes habituales en su comunicado, incluyendo los más expansivos; en concreto, deja abierta la posibilidad de volver a aumentar el QE, tanto en volumen como en tiempo, si las condiciones económicas empeorasen y ve los tipos de interés en los niveles actuales hasta bastante más allá del fin del QE. No obstante, el anuncio de que, muy probablemente, habrá novedades en octubre supone un paso en su lenta estrategia de salida.


En relación a los tipos de interés que controla, ha mantenido el tipo repo en el 0% y el de la Facilidad de Depósito en el -0,40%. Del comunicado y rueda de prensa posterior, cabe destacar lo siguiente:

•·Crecimiento: Afirma que es robusto y que ha aumentado la probabilidad que supere las expectativas. Los riesgos para el crecimiento están ampliamente equilibrados, siendo factores globales y de tipo de cambio los que presionan a la baja.

•·Ha revisado tres décimas al alza las previsiones de crecimiento para 2017 y mantiene las de 2018 y 2019 (ver tabla adjunta).

Inflación: Afirma que el dinamismo en el crecimiento se debe trasladar a la inflación, sobre todo a la subyacente. Aunque debe confirmarse en los próximos meses, muestra una leve tendencia al alza, gracias a la reducción del output gap, a las subidas salariales y a la propia política monetaria expansiva. En cualquier caso, no se muestra cómodo con la evolución de la inflación aunque sigue esperando que alcance el nivel objetivo.

•·En cuanto a las previsiones de inflación, las mantiene para 2017, pero las ha revisado a la baja una décima para 2018 y 2019 por la depreciación del tipo de cambio (ver tabla adjunta).

Tipo de cambio. Hay que seguir su volatilidad porque puede generar incertidumbre. No es un objetivo para el BCE, pero es importante tanto para el crecimiento como para la inflación y debe ser tenido en cuenta en las decisiones. La discusión en el Consejo se ha centrado en si la apreciación del euro se debe a razones exógenas o a la propia fortaleza de la economía.

•·Tipo de interés: Espera que se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos.  

•·Condiciones monetarias. La política monetaria sigue asegurando unas condiciones de financiación muy favorables y aún es necesario mantener un substancial grado de acomodación. Es rotundo al afirmar que se necesita aún paciencia antes de dar un giro en la política monetaria. En cualquier caso, afirma que, incuestionablemente, se han endurecido por la apreciación del euro.

•·QE. Confirma que las compras continuarán al ritmo de 60.000 millones al mes hasta diciembre de 2017 o hasta una fecha posterior si no se confirma la mejora de la situación económica. Repite el mensaje de que, si las condiciones empeoran, puede ampliar el volumen y/o la duración del programa.

•·Anuncios de cambios en la política monetaria: Han discutido varios escenarios para el QE, pero el debate está aún en una fase muy preliminar. Lo más probable es que las decisiones más importantes sobre el QE se adopten en octubre, aunque no descarta que puedan demorarse hasta el mes de diciembre.

•·Burbujas. No ve riesgos sistémicos de burbujas.

En nuestra opinión

El BCE ha indicado que en octubre podría tomar decisiones sobre el QE, aunque no descarta que las puedan retrasar hasta diciembre, preparando al mercado para la posibilidad de cambios en la política monetaria. Esto supone, al menos, un paso más en su estrategia de salida, extremadamente lenta.

Seguimos considerando insólito que el BCE siga inyectando liquidez, a pesar de que el exceso ya se eleva a 1,8 billones de euros, y, sobre todo, que mantenga su tipo de referencia en negativo (-0,4%) en una economía que crece, en términos nominales, en torno al 3,5%, con una inflación tendencial estable muy lejos del 0% y un crédito a empresas y familias que está expandiéndose desde hace dos años y medio.

La apreciación acumulada del tipo de cambio invita a cierta cautela (de hecho, Draghi nunca le había dado tanta importancia en unas declaraciones), pero el desfase entre las condiciones monetarias y las económicas es tan relevante que no debería ser un factor de peso suficiente para demorar más la moderación del sesgo expansivo de la política monetaria. Los niveles alcanzados por el euro no suponen un problema, pues se sitúa cerca de las estimaciones sobre su valor "justo" (PPA, Big Mac, tipo de cambio efectivo real de largo plazo, etc.). La intensidad del movimiento parece que es lo que más preocupa al BCE pero, posiblemente, el freno de la rumorología que supondrá en octubre clarificar su hoja de ruta podría favorecer la suavización de su tendencia de apreciación.

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